Johannes Zacherl pinta. Casi de forma bulímica. Devorando todo lo que le rodea. Cualquier cosa es un pretexto para convertirla rápidamente en líneas, colores, superficies,  sea en  primer  o segundo plano.  La vida es corta, las emociones  tan intensas que necesita transmitirlas rápidamente sin dilación posible. Su trazo es preciso, decidido, de movimiento amplio; colores vibrantes que emanan de su pincel. Sus telas son inmensas,  de manera que llenan todo el espacio disponible obligándonos a entrar en su mundo de color, envolviéndonos.

El mismo acto de pintar se convierte en una danza sagrada, dónde el ídolo a venerar puede ser un cuerpo de mujer, un par de zapatos, una única flor, un gran pez,.....El danza alrededor de su modelo, lo admira en todos sus aspectos, salta,  ataca, esquiva, gira, se retrae,  se proyecta enfin como un guerrero en pleno combate. Como si su vida dependiera de una pincelada mal dada, de un momento de distracción o de  un despiste en su  absorta concentración.


          Foto A. Ferrés



Cada año los girasoles aparecen  con el buen tiempo. Los brotes, de un brillante verde, se ven coronados por una incipiente cabeza no más grande que el puño de un niño. Al crecer se eleva majestuosamente desafiando al sol con la explosión de sus amarillos. Pero como si su orgullo les pesara demasiado en su desafío al sol, al ir hinchándose  y madurar sus semillas se ve obligado a inclinar la cabeza  al tiempo  que su color oro se dulcifica y la transparencia de sus pétalos se vuelve opaca. La naturaleza es la misma para todos los seres, sólo los parámetros cambian.



          65 cm x 47 cm                                   300 cm x 195 cm                                     120 cm x 185 cm



Este año los girasoles no han sido recolectados. Se han quedado en los campos, azotados por la tramontana,  golpeados por las lluvias.  Todavía están  medio erguidos pero inertes, secos. Ennegrecidos, requemados por el sol sin piedad, indomables en su abandono, se alinean por los campos. Sus semillas diseminadas por la tierra, a merced del viento, sin opción de fructificar. Muertas.



triptique 210 cm x 760 cm  - Foto M. Dunev



Desde su ventana, Johannes contempla éste espectáculo. El paisaje en vuelta, otro día tan espléndido, lo ve  transformarse sin tener siquiera que girar la cabeza. No es ninguna sorpresa para los que lo conocen que éstos mismos decrépitos girasoles se plasmarán en nuevas pinturas..No en vano todo lo que forma parte de su universo, será más tarde o más temprano transpuesto en pintura, como en este caso,  tal vez para  rendir un último homenaje a las que fueron un día lozanas flores. Que no murieron  en balde.

 Hélène Yousse.


                                               tournesol Herisson : 180 cm x 460 cm